Drosophila Suzukii

Imprescindible saber...

  • Es una especie de mosca que está causando graves daños sobretodo en frutos rojos en cerezas, arándanos, frambuesa, mora, fresa…aunque puede afectar a muchas otras frutas.
  • Las larvas llegan a medir hasta 3,5 mm, blancas algo translúcidas; ápodas y acéfalas, con las piezas bucales bien quitinizadas. A simple vista no se pueden distinguir de otras especies de drosophilas.
  • Es un díptero muy prolífico que puede tener hasta 15 generaciones anuales.
  • Prefiere los ambientes frescos y templados, aunque tiene una gran capacidad de adaptación tanto a altas como a bajas temperaturas. El único factor limitante parece ser la HR, es sensible a la desecación.
  • D. suzukii es una de las pocas especies de drosophilas que se alimenta de frutos sanos y maduros que están aún en la planta.
  • Daño causado por la hembra en la puesta y por la larva, que emerge y se alimenta del fruto, acelerando su ablandamiento y caída. Gran % de daños.
  • Monitoreo con mosqueros Hemitrap (cód. MHSM) y el atrayente alimenticio para Drosophila suzukii, atrayente suzzii líquido (cód. DSAL10).
  • La captura masiva no es suficiente y en cultivos muy sensibles hay que realizar tratamientos fitosanitarios combinado con unas buenas prácticas.

¿Qué es importante saber?

¿A qué cultivo afecta?

Drosophila suzukii es una plaga invasiva originaria del sudeste asiático que ha colonizado diversos países de América y la mayoría de los países europeos. Puede atacar una gama muy amplia de frutas cultivadas y silvestres. Las especies cultivadas tienen una susceptibilidad muy variable a D. suzukii, dependiendo de la variedad y el grado de maduración de los frutos.

Está causando graves daños en cerezas, arándanos, frambuesa, mora, higo, caqui, kiwi, fresa, uva y puede afectar también algunos frutales de hueso o pepita en las zonas de cultivo donde se encuentra.

Aquellos cultivos cuyos frutos tengan la piel fina -ya sean cultivados o silvestres- y estén próximos a la maduración son sus preferidos. Cualquier fruto que esté muy maduro se puede convertir potencialmente en hospedero de esta mosca.

¿Cómo es? ¿Es fácil de identificar?

Díptero de la familia Drosophilidae.

Adulto. Son moscas con el tórax color amarillo claro o parduzco, abdomen con bandas negras, de unos 2-3 mm de longitud y con ojos rojos. Los machos tienen unas manchas oscuras en las alas muy características así como dos peines sexuales en las patas delanteras que los permiten distinguir de otras drosophilas.

En las hembras que carecen de manchas y peines, es característico su ovopositor de gran tamaño y fuertemente aserrado que le permite cortar la piel de la fruta sana; diferenciándola de otras moscas del vinagre como la Drosophila melagonaster.

Huevos. Son de forma oval, blancos, de 0.6 mm de longitud, con dos filamentos respiratorios en el extremo característicos de las drosophilas.

Larva. Llegan a medir hasta 3,5 mm, son de color blanco a transparente; ápodas y acéfalas, con las piezas bucales bien quitinizadas. A simple vista no se pueden distinguir de otras especies de drosophilas.

Crisálida. Es de color marrón y pueden llegar a medir 3 mm, se pueden distinguir de otras especies de Drosophila porque posee dos pequeños espiráculos en uno de sus extremos con 7-
8 ramas.

Biología. ¿Cómo vive?

Esta especie es muy dependiente de la temperatura y una humedad relativa elevada. Su capacidad de reproducción sobre una gran variedad de frutos silvestres le permite sobrevivir en periodos en los que no hay frutos en los cultivos susceptibles.

Los adultos tienen una vida de 21 a 66 días en función de la Tª, unos 3mm de longitud y los machos presentan una mancha negra al final de las alas, lo que facilita su identificación. Una hembra adulta puede vivir de 20 a 50 días y poner entre 7 y 13 huevos por día, con una media de unos 384 huevos durante toda su vida. Alcanzan la madurez sexual a 1-2 días después de emerger de la pupa. Mediante el oviscapto serrado ponen entre 1 y 3 huevos en cada punto de ovoposición, los cuales eclosionan al primer o tercer día, la larva pasa por tres estadios de desarrollo. La pupa puede encontrarse tanto dentro como fuera del fruto, más frecuente dentro.

La reproducción es particularmente rápida con ciclos de vida cortos de una o dos semanas dependiendo de las condiciones climáticas.

Así, la plaga completa su ciclo en 7-9 días a 21°C, en 12-15 días a 18°C y en 79 días a 10°C. La máxima actividad de los adultos es a 20°C y dicha actividad se detiene por encima de los 30oC y por debajo de los 0°C. El único factor limitante parece ser la humedad relativa, ya que es un insecto bastante sensible a la desecación.

D. suzukii pasa el invierno en forma de adulto, siendo las hembras más resistentes que los machos a las bajas temperaturas, siendo capaz de sobrevivir a inviernos con temperaturas bajo cero, dónde todos los estadios mueren salvo el adulto. La plaga presenta una diapausa reproductiva en invierno así como una parada estival durante los meses más cálidos y secos. Es en otoño y primavera (especialmente en otoño) cuando se encuentran picos poblacionales muy elevados que producen importantes daños en los cultivos y frutos silvestres susceptibles. La hembra entra en diapausa reproductiva con temperaturas menores de 5oC y no sale de este estado hasta que no se superan los 10oC. Los adultos también se alimentan de fruta caída y descompuesta.

Puede llegar a completar hasta 15 generaciones por año en climatologías ideales para la plaga.

¿Qué daños nos puede causar?

D. suzukii es una de las pocas especies de Drosophila que se alimenta de frutos sanos y maduros que están aún en la planta.

El daño es causado por el ovopositor de la hembra adulta al realizar la puesta y por la larva, cuando emerge comienza a alimentarse en el interior del fruto, acelerando su ablandamiento y caída. Al principio de la infestación los frutos atacados no muestran evidencias del daño. El orificio que realiza la hembra al ovopositar es prácticamente impercept olla la larva alrededor de los orificios se puede observar un ablandamiento de la epidermis con distinta tonalidad y también una exudación. Estas heridas pueden ser y generalmente son la vía de entrada de otros patógenos.

Una o dos larvas pueden hacer que la fruta no sea comercializable. Se han llegado a observar hasta 65 adultos emergiendo de un fruto de cereza.

¿Cómo seguir y cuantificar la plaga?

El seguimiento de los vuelos se puede realizar con trampas mosqueros Hemitrap (cód. 1068M) y el atrayente alimenticio para Drosophila suzukii, atrayente suzzii líquido (cód. 1132).

Es indispensable el uso del monitoreo para saber los niveles poblacionales. Importante revisar las trampas mínimamente una vez por semana, y de dos o tres veces en los momentos más críticos.

El seguimiento a pie de campo es difícil de hacer, porque ya cuando se aprecian daños evidentes ya es demasiado tarde, por lo que el muestreo buscará pequeñas pinchaduras y puntos necróticos consecuencia de orificios de ovoposiciones.

El monitoreo debe hacerse durante todo el año, ya que hay presencia de adultos durante todo el año.

Usar de 2 a 4 trampas por hectárea, en fincas muy grandes con dos trampas por hectárea será suficiente.

¿Cómo combatirla?

La Drosophila suzukii es una plaga difícil de controlar, por varios motivos:

  • Su tolerancia a las condiciones climáticas.
  • Puede desarrollar hasta 13-15 generaciones superpuestas. En condiciones de temperatura moderada y altas humedades relativas pueden producirse desarrollos poblacionales rápidos y en grandes cantidades.
  • No existen materias activas específicas para la plaga y se utilizan productos químicos con autorización especial que requiere más de un tratamiento.
  • No existe una fauna auxiliar y/o control biológico que permita un control de la plaga.
  • Las capturas masivas mediante trampas suponen un incremento importante de los costes de producción y tienen que ir apoyadas con tratamientos fitosanitarios.

Nuestros aliados en el campo. Enemigos naturales.

En Japón, zona de origen de la plaga, hay registradas diversas especies de parasitoides ydepredadores de D. suzukii. En las zonas invadidas en Europa y Norteamérica se han encontrado hasta el momento 3 especies de parasitoides que pueden parasitar con éxito a D. suzukii y que son: Pachycrepoideus vindemmiae, Trichopria drosophilae y Leptopilina heterotoma.

En lo que respecta a depredadores, aunque se ha sugerido la posibilidad que algunos depredadores generalistas puedan alimentarse de D. suzukii, hasta la fecha sólo se ha confirmado la depredación por parte de Orius laevigatus, que puede alimentarse de huevos de la mosca pero no de las larvas, y la tijereta Labidura riparia que se alimenta tanto adultos como ninfas de larvas y pupas de D. suzukii.

La captura masiva.

Pese a que el sistema necesita ser optimizado para alcanzar un nivel de control de la plaga mediante esta técnica al conseguido con otras especies, el conjunto formado por el mosquero Hemitrap (cód. MHSM) y el atrayente suzzii líquido (cód. DSAL10) es el producto presente en el mercado que consigue un mayor número de capturas de D. Suzukii, y por tanto consigue un mejor control de la plaga que el resto de productos comerciales disponibles. La razón principal es que los atrayentes actuales no compiten suficientemente con la fruta y el insecto prefiere picarla.

Las trampas se dispondrán siempre mucho antes del inicio de la maduración de los frutos y preferiblemente después del cuajado.

La densidad por ha que se aconseja es de unas 100 trampas/ha. Se distribuirán homogéneamente, pudiendo potenciar los lindes, sobre todo los cercanos a parcela ya infectadas.

Tratamientos fitosanitarios. ¿Cuándo y cómo tratar?

Se deben de utilizar materias activas registradas en el registro del Ministerio (magrama).

Momento de intervención.

Todavía no se ha establecido un umbral estándar a partir del cual sea conveniente la protección del cultivo, por lo que en cada zona habrá que estudiarlo en función de los sistemas de monitoreo utilizados.

Para programar las actuaciones es de gran utilidad consultar la predicción meteorológica ya que en las condiciones de temperatura moderada y altas humedades relativas las poblaciones aumentan a niveles extremadamente altos.

Los productores de frutos rojos, la cereza y la fresa (por sus condiciones de producción), tiene dificultades en el control de la Drosophila suzukii, y llegan a reportar más de un 40% de pérdidas de los cultivos, que ponen en riesgo la viabilidad de sus explotaciones agrícolas. En estas circunstancias hay que realizar tratamientos semanales durante los momentos en los cuales la fruta es susceptible de ser picada.

Tipos de tratamientos.

Los tratamientos realizados han de ser totales con productos adulticidas y/o larvicidas, los tratamientos químicos son difíciles de aplicar dado que el ciclo biológico de Drosophila suzukii es corto y pocos productos químicos disponen de plazos de seguridad adecuados para frutas ya maduras. Para un tratamiento eficiente es importante determinar cuanto antes la presencia de los estados inmaduros de D. suzukii en la fruta en maduración, para controlar el potencial crecimiento poblacional y minimizar los daños o pérdida en la producción. En general, el muestreo buscará pinchaduras, puntos necróticos consecuencia de orificios de ovoposiciones.

¿Qué medidas tomar en el campo?

Es importantísimo tomar las medidas culturales adecuadas para facilitar su control. Se pueden destacar las siguientes:

    • Recoger los cultivos antes de su sobre maduración. Una recogida temprana de la cosecha puede reducir la exposición de fruta a la plaga.
    • Evitar que queden frutos en los campos. Es decir, recolectar y destruir en forma periódica, la fruta no cosechada y sobre madura que permanece en la planta/ árbol luego de la cosecha, así como la fruta caída al suelo.
    • Los frutos que no puedan ser comercializados deben ser incinerados o introducidas en bolsas de plástico herméticas y dejarlas expuestas al sol para que las condiciones de humedad y temperatura asfixien a las larvas que pueda haber en los restos de frutos. Enterrar, compostar, triturar o sumergir en agua son métodos de baja eficacia.
    • Es importante que todos los productores de la zona actúen conjuntamente ya que un solo foco puede servir de fuente de infestación para los cultivos vecinos.
    • Realizar un buen control del riego que evite encharcamientos y realizando un control de la vegetación mediante una poda adecuada que evite un exceso humedad, especialmente en las partes bajas de los cultivos.