Mosca de la cereza (Rhagoletis cesari)

Imprescindible saber...

  • Es una de las principales plagas en el cerezo en europea. De forma anecdótica podemos encontrar daños en albaricoque.
  • La larva es blanca y ápoda. Confusión con otras larvas de mosca como la Ceratitis o Drosophila.
  • La mosca de la cereza realiza una única generación al año. Los adultos van emergiendo de forma escalonada durante primavera-verano.
  • La puesta de huevos se inicia con temperaturas por encima de 16ºC. Las bajas temperaturas y las lluvias reducen ostensiblemente la actividad de los adultos.
  • Los frutos afectados se reblandecen y acaban pudriéndose. Las picaduras del adulto a la hora de introducir el huevo provocan un cambio de color prematuro.
  • Monitoreo con trampas de placa cromática (cód. PCMF) / (cód. PCAMR).
  • La mejor estrategia de control son los tratamientos estratégicamente realizados desde inicios de los vuelos hasta el final de los vuelos. Pudiendo combinar tratamientos totales con “parcheos” según las condiciones.

¿Qué es importante saber?

¿A qué cultivo afecta?

Es una de las principales plagas en el cerezo en europea. De forma anecdótica podemos encontrar daños en albaricoque.

¿Cómo es? ¿Es fácil de identificar?

El adulto es un díptero de la familia Tephritidae.

Adulto. Alcanza de 3-5 mm de longitud. Es de color negro brillante con la cabeza parda. Con el tórax amarillo en su parte final (escutelo). Las alas son transparentes, ahumadas, y poseen manchas negras, en forma de V las del extremo de cada ala.

Huevos. Los huevos son blanquecinos y pequeños; 0,7x 0,2 mm, tiene forma de huso.

Larva. Es blanca y ápoda. Confusión con otras larvas de mosca como la Ceratitis o Drosophylla. Después de tres etapas llega a medir de 4 a 6 mm.

Crisálida. Es cilíndrica, con un tamaño de 4 mm, formada por la exuvia del último estado larval

Biología. ¿Cómo vive?

La mosca de la cereza realiza una única generación al año. Los adultos van emergiendo desde mediados a finales de abril hasta julio, siendo fácilmente visibles en las zonas más soleadas del árbol. Se nutren con las secreciones azucaradas que producen el mismo cerezo y la de los áfidos. Después de 10 a 15 días del apareamiento, con una temperatura mínima adecuada, las hembras ponen entre 50 y 80 huevos sobre las cerezas, un solo huevo por cada cereza, que introduce bajo la epidermis.

Tras la reproducción, la hembra pica la cereza. La larva se alimenta de la pulpa, excavando galerías y llegando hasta el hueso. Después de entre 6 y 12 días eclosionan los huevos y las larvas se alimentan de la cereza y a los 25 días las larvas tras completar su desarrollo emergen del fruto y se deja caer al suelo donde va a pupar a unos pocos centímetros de profundidad hasta la próxima primavera. Un porcentaje de la población puede continuar en el suelo en estado de pupa por varios años (diapausa).

El inicio de vuelo se produce cuando la temperatura del suelo es superior a los 10ºC y la puesta de huevos se inicia con temperaturas por encima de 16ºC. La ovoposición se estimula por la iluminación solar. Por contra, las bajas temperaturas y las lluvias reducen ostensiblemente la actividad de los adultos.

¿Qué daños nos puede causar?

Los primeros síntomas se observarán en los frutos ubicados en la zona más soleada del árbol, la cara sur, que es la más frecuentada por los adultos. Los frutos afectados se reblandecen y acaban pudriéndose.

Las picaduras del adulto a la hora de introducir el huevo provocan un cambio de color prematuro. Finalmente se observan unas manchas marrones y un orificio de salida de la larva. Desde que se produce la puesta hasta que se ve la presencia de gusanos u orificios de salida de los mismos pueden transcurrir 2-4 semanas. Los frutos con presencia de larvas caen al suelo con facilidad.

Normalmente la hembra dispone un solo huevo por fruto a no ser que haya una población desmesurada, encontrándose entonces varias larvas por fruto. Este hecho permite diferenciar los síntomas con Drosophila suzukii, que suele poner varios huevos por fruto, observándose las correspondientes picaduras y a continuación, larvas en su interior.

El daño, que puede llegar a ser total si no se realiza un plan de contención adecuado, es mayor en variedades tardías y cuando el tiempo es cálido y soleado. Aunque cada vez afecta más a las zonas y las variedades tempranas.

¿Cómo seguir y cuantificar la plaga?

El monitoreo es imprescindible y se pueden emplear la placa cromática (cód. PCAMF) o (cód. PCAMR). Es un error no monitorizar las variedades tempranas.

En caso de no usar trampas se seguirán las recomendaciones de las estaciones de avisos fitosanitarios.

El seguimiento a pie de campo es muy difícil ya que inicialmente la plaga pasa desapercibida ya que ni la picada ni los huevos no se ven a simple vista.

Las trampas de placa cromática hay que colocarlas antes del inicio de vuelo (finales marzo) en la zona o parcela y hasta junio. Usar 2 trampas por hectárea.

¿Cómo combatirla?

Nuestros aliados en el campo. Enemigos naturales.

No existen insectos que nos realicen cierto control, además el uso de insecticidas para su control generalmente no lo permite.

El hongo entomopatógeno Beauveria bassiana consigue buenos resultados, se puede utilizar dentro del marco de agricultura ecológica.

Tratamientos fitosanitarios. ¿Cuándo y cómo tratar?

Se deben de utilizar materias activas registradas en el registro del ministerio (magrama).

Momento de intervención.

El umbral de tratamiento es el detectar su presencia en alguna de las trampas y luego realizar tratamientos periódicos semanales como mínimo hasta la recolección.

Tipos de tratamientos.

Hay dos tipos de tratamiento.

  • Tratamiento total: Si en la parcela ya se han observado daños en campañas anteriores o si en los huertos colindantes no se trata bien, se recomienda que el primer tratamiento sea generalizado a todo árbol. Después se pueden realizar parcheos, o combinarse ambos sistemas.
  • Tratamiento de parcheo: como máximo cada 7 días. Durante los periodos lluviosos las capturas no se anulan, por lo que no hay que dejar de tratar por miedo a que se lave el cebo. Si éste no se renueva, la mosca se verá más atraída por la fruta que por el cebo “viejo”. Cuando se aproxime la recolección de una variedad, 7 días antes cesarán los tratamientos a la copa del árbol, manteniendo los del tronco y otras zonas improductivas, volviéndolos a tratar después de su cosecha. Este aspecto es fundamental para no dejar zonas desprotegida dentro de la parcela que puedan servir de refugio a la plaga. El cebo se aplicará:
    • Sobre la copa del árbol, ramas de la vegetación orientadas a “saliente” y “poniente” preferentemente y el tronco del cerezo.
    • Los puntos de cebo no se alejarán más de unos 8 m de distancia.
    • También se cebarán otras zonas improductivas de la parcela (paredes de bancales, cerezos recolectados, árboles improductivos, otros frutales próximos…)
    • Se reforzarán las lindes con fincas abandonadas o donde se descuidan los tratamientos contra esta plaga (cerezos, paredes…).
    • El caldo recomendado para los tratamientos cebos es de 6 mochilas/hectárea (1 mochila≈1.500 m2).

¿Qué medidas tomar en el campo?

Es fundamental para el control de la mosca unas medidas profilácticas y estrategias de cultivo adecuado. Entre ellas:

  • Es muy importante eliminar restos de fruta del campo una vez recolectada, para bajar nivel poblacional.
  • Utilizar trampas para el seguimiento de la plaga y determinar el momento de tratamiento. Controlar los árboles frutales diseminados, con trampas o tratamientos.
  • Si hemos tenido un ataque fuerte se recomienda labrar el terreno en verano para destruir las pupas al exponerlas a la superficie.
  • Recolectar cuanto antes y emplear variedades tempranas en zonas donde la plaga sea demasiado problemática. Las variedades que cambien de color cuando los niveles de plaga son máximos, resultan fatales.